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GUAPA Y RADIANTE TODOS LOS DÍAS

Por Olga Maricela Treviño
113radio, corresponsal en México
Enero 17, 2007
La luz:
Bajo una luz cálida, nuestra piel muestra un aspecto radiante y joven. ¿Te has visto alguna vez iluminada por unas velas? Los tonos acaramelados de estas luces dan a tu rostro un matiz suave y dulce. Por el contrario, la luz fría endurece nuestros rasgos. Una luz blanca o azul apaga el tono de nuestra piel y marca las facciones, las arruguitas y las manchas. Bajo la luz de un fluorescente, por ejemplo, nos vemos más pálidos y más mayores.

Un maquillaje para cada momento:
No puedes maquillarte igual de día que de noche. Sigue estos trucos para acertar siempre.

- Maquíllate según la luz a la que vas a estar expuesta. Para sacarte el máximo partido, maquíllate con una luz parecida a la que te vaya a rodear cuando salgas. Si es luz natural, el maquillaje deberá ser casi imperceptible para no resultar muy pesado, pero si es luz artificial, puedes utilizar más maquillaje.
- La luz artificial se “come” el color. Si es cálida, emplea un maquillaje del mismo tono que tu piel, o uno superior, labiales en colores fuertes, y sombras de ojos en tonos fríos. Evita los coloretes anaranjados.
- Con una luz artificial fría usa un maquillaje del mismo tono que tu piel y acude a los tonos cálidos para ojos, labios y colorete.
- Bajo una luz natural de día, el maquillaje debe ser más natural. En invierno suelen ir bien los tonos fríos, y en verano los más cálidos.
Elige un maquillaje que no enmascare la luminosidad natural de tu piel, ni engrase o reseque tu rostro. Es muy importante que sea ligero, que no parezca artificial. Además, busca bases que desenfoquen las líneas de expresión y que maticen las manchitas de la piel y las ojeras. En definitiva, que no bloqueen la luz, sino que den a tu piel un aspecto radiante.
113Radio
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