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Problemas asociados a la menopausia.
La palabra se instala en el horizonte de la mujer cuando ya ha terminado su etapa fértil y comienza a avanzar hacia la edad mayor. Muchas prefieren desentenderse de ella, creyendo que con eso no sufrirán alguna de sus incomodidades.
La menopausia se entiende como el período en que, una mujer mayor de 45 años, deja de presentar regla por un espacio de un año y es la señal más evidente que con ello ha terminado su fase reproductiva.
Este suceso, que es trascendental, se presenta entre los 48 a 55 años, sin embargo empieza a manifestarse mucho antes, en lo que se denomina perimenopausia o climatérico, que es el período anterior de cambios graduales que llevan a la última regla donde se registra una disminución de la función hormonal. La edad en que se inicia este proceso es variable y depende de la raza, alimentación y las condiciones socio culturales en las cuales está inserta la mujer, pero, generalmente, comienza a manifestarse a los 49 años. La perimenopausia puede durar varios meses e incluso años.
Los médicos gineco-obtetras explican que antiguamente, la menopausia se presentaba en la mujer a los 45 años, pero hoy, el proceso se ha atrasado, al igual como se ha adelantado la menarquía o primera regla.
La postmenopausia, en tanto, es el período posterior a la última regla donde la mujer ya ha dejado de manifestar las molestias más importantes de la menopausia, básicamente los bochornos.
La menopausia no es considerada una enfermedad, responde al ciclo de vida de los seres humanos y de hecho también se presenta en el hombre, proceso que se denomina andropausia.
Síntomas, efectos y tratamientos
Varias son las señales de la mujer de que está en su proceso de climaterio o perimenopausia. Las menstruaciones comienzan a hacerse irregulares, algunas son más o menos abundantes que lo normal, también aumentan los síntomas premenstruales que a lo mejor nunca sintió, sufre de bochornos y sudores nocturnos, hay un cambio en su estado de ánimo que hace que su emocionalidad sea muy variable, puede tener insomnios y sensibilidad en las mamas.
Los bochornos, rubor y sudores nocturnos, síntomas más comunes, se deben a que el bajo nivel de estrógeno hace que la sangre se vaya a la superficie, o sea, se producen alteraciones vasomotoras periféricas.
Cada proceso es individual por lo que algunas mujeres presentan sólo ciertos síntomas y no todos e incluso, otras no experimentan ninguno y sólo se enteran que están en la menopausia cuando llegan al convencimiento de que han tenido la última regla.
La mujer debe tener conciencia de que este período lo debe controlar con su ginecológico para así poder prever cualquier complicación a largo plazo como la osteoporosis y además, aminorar algunos síntomas como los bochornos.
Los efectos de la postmenopausia son de mayor complejidad. La falta de hormonas en el cuerpo puede derivar en osteoporosis debido a que por la disminución de estrógeno se pierde el calcio de los huesos. También aumentan la cantidad de colesterol en la sangre, pudiendo derivar en alguna enfermedad cardíaca o en arteriosclerosis.
Asimismo, se presentan alteraciones cutáneas con mayor envejecimiento de la piel, caída del pelo, cambio en las funciones cognitivas como pérdida de memoria y una serie de disfunciones sexuales. Éstas se explican porque hay una resequedad de la vagina por menor lubricación y ésta además se acorta y estrecha lo que puede generar dolor en el acto sexual. También se es más susceptible a las infecciones urinarias.
Los Médicos recomiendan una serie de medidas destinadas a aminorar los síntomas y efectos de la menopausia. Asegura que la mujer debe cambiar su estilo de vida, mejorando su alimentación, suplementando la falta de calcio, aumentando el ejercicio físico, reduciendo la ingesta de alcohol y cafeína y dejando de fumar.
Los tratamientos son variados y dependen del grado de dificultades que enfrenta la mujer en su diario vivir. Se pueden administrar antidepresivos para manejar los cambios de estado de ánimo, se suplementa el calcio e incluso se dan fármacos contra la osteoporosis, además de dar apoyo psicológico y kinésico.
“La mujer debiera entrar en algún régimen de prevención”, explican.
En algunas situaciones, la mujer debe recurrir a la terapia de reemplazo hormonal que es distinta para las etapas de climaterio y postmenopausia. Éstas comenzaron a utilizarse hace décadas viendo que la administración de estrógenos y progesterona podían simplemente alargar la juventud de la mujer.
Sin embargo, se descubrió que esta terapia –utilizada en forma prolongada y sin una especificidad para cada paciente- presenta efectos colaterales como son el cáncer de endometrio (en altas tasas) y cáncer de mama.
La terapia con hormonas se sigue utilizando, pero bajo estricta supervisión y la experiencia internacional recomienda que se ajuste el tratamiento a cada persona. Aclara que muchas mujeres optan por las terapias alternativas, desechándola de plano. Sin embargo, en algunos casos se hace necesaria.
Respecto de las disfunciones sexuales que se presentan, el médico hace ver que la actividad sexual de una mujer no sólo está relacionada con su producción de hormonas –importante para la libido- sino que también con su estado psicológico. Por eso, mientras algunas sufren dificultades, otras, ante la tranquilidad de no poder quedar embarazadas, comienzan a disfrutar más los momentos de intimidad.
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