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Quemadores de grasa para ponerse en forma


Son numerosas las personas que se preguntan por qué es tan fácil subir de peso y por qué tan difícil perderlo.

En los últimos años parece haberse encontrado la fórmula para bajar de peso con eficacia: la conversión de grasas en energía.

 

 

 

 

Nuestro organismo responde a una serie de procesos diferentes.

Uno de ellos es la transformación de los alimentos que consumimos en energía.

Cuando los alimentos se convierten en grasas en lugar de oxidarse y transformarse en energía, engordamos.

Situación que se debe a la incapacidad del organismo para quemar las grasas que acumulamos en los tejidos principalmente por una alimentación inadecuada, pero también por un mal funcionamiento del metabolismo.

En este sentido, una dieta balanceada destinada a no acumular grasas en los tejidos requiere controlar el número de calorías que se ingieren, pero sobre todo facilitar en la medida de lo posible la quema de grasas.

Si bien todos los alimentos contienen calorías, algunos facilitan la quema de calorías en el organismo y otros estimulan la acumulación de grasas. Esto se debe a que los alimentos ricos en grasas se suman con mayor facilidad a la grasa corporal, puesto que al organismo le resulta muy fácil esa conversión, en la que sólo desperdicia el 3 % de la energía contenida en las grasas, mientras que al convertir en grasas los carbohidratos se pierden un 23 % de las calorías.

Quemadores de grasa

Conocidos en el mundo norteamericano como fat-burners, esta nueva generación de nutrientes ayuda al cuerpo a activar el proceso de quema de grasas.

Si bien estos catalizadores lipotrópicos (movilizadores de grasas) se encuentran en los alimentos, éstos no suelen llegar a nuestro organismo en buenas condiciones ni en cantidades suficientes, ya sea por la baja calidad de las tierras de cultivo debido al abonado químico o por la existencia de una patología asociada que impide una adecuada absorción de estas valiosas sustancias a través de la dieta diaria.
Son 4 los quemadores de grasa sobre los que más se ha investigado hasta hoy: la L-carnitina, la colina (o vitamina B7), el inositol y la L-metionina; los mismos que analizaremos a continuación.

La L-carnitina
Aminoácido que se popularizó cuando se observó que a los corredores de maratón les permitía llegar al tramo final de la carrera sin desfallecer, gracias a su capacidad de movilizar las grasas de los tejidos para proporcionar reservas extras de glucógeno al hígado y lograr así un mayor potencial energético.

La acción principal de la L-carnitina es la de unirse a los ácidos grasos para formar derivados de acetil-L-carnitina que son transportados al interior de las células para ser reconvertidos de nuevo en carnitina y ácidos grasos que entonces ya no están disponibles para ser oxidados y producir energía.

Actúa pues como un vehículo que moviliza y transporta las grasas acumuladas en sus lugares de reserva para conducirlas al interior de las células y "quemarlas" allí, liberando la energía que encerraban.
Los alimentos ricos en L-carnitina son la leche y la levadura.

 

 

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