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¡Voy a tener un hermanito!

 

 

Después de nueve meses de espera, llega el ansiado hermanito. Toda la familia comparte vuestra alegría, pero hay que tener un cuidado especial con el “príncipe destronado”, que puede tener celos del recién llegado.
Estos celos son normales, y no deben preocuparos, pero debemos tomar una serie de medidas para hacer que sean lo más leves posibles y que se pasen pronto.
El niño realmente siente que sus papás lo quieren menos ahora que hay otro niño en casa, y sienten miedo de perder su cariño. Esto les provoca un estrés que les lleva a atravesar una etapa de inseguridad y regresión.
No todos los niños son iguales, pero los síntomas más normales de esa “pelusilla” de los hermanos mayores suelen ser una mayor irritabilidad, que se vuelva más mimoso, que vuelva a hacerse pis en la cama o a usar el chupete o que duerma mal.


¿Qué podemos hacer?


Es recomendable que empecemos a preparar al pequeño desde el embarazo de su hermanito. La clave está en implicarlo en todo el proceso y hacerle sentir querido e importante.

  • Coméntale que va a tener un hermanito o hermanita, que lo vas a necesitar para cuidarle y enseñarle cosas porque él no va a saber nada, que tienes cariño para los dos, etc.
  • Cuéntale las ventajas de tener un compañero de juegos y estar siempre acompañado.
  • Pídele que le hable al pequeño a través de tu ombligo, que le cuente sus cosas, que le ponga su música favorita, etc.
  • Cuando estés en el hospital, y ya haya llegado el nuevo miembro de la familia, será un momento crucial para tu hijo mayor, que puede sentirse un poco desamparado porque toda tu atención está volcada en el pequeño y además estás en un hospital, no en casa. Procura tenerlo cerca el mayor tiempo posible, mimarlo mucho, y que el padre está muy pendiente de él.
  • Una vez en casa, dedica un ratito todos los días a estar exclusivamente con tu hijo mayor, a escucharlo, a mimarlo y a prestarle toda tu atención.
  • Cuando vengan visitas a conocer al bebé, pídeles que no se olviden del mayor y que jueguen también con él.
  • Involúcralo en el cuidado del bebé. Dependiendo de su edad pueden elegir la ropita, arroparlos en la cuna o darles el bibe, por ejemplo. Esto fomentará su responsabilidad y afecto con su hermanito.
  • Elogia y refuerza las actitudes positivas que tenga el hermano mayor, pero no lo consientas por el hecho de que llegue un nuevo hermano.

La edad en la que un niño acusa más el tener un nuevo hermano está entre los tres y seis años, que coincide con una etapa más egocéntrica de los pequeños. A partir de esa edad, los niños suelen tender a cooperar más con los padres, y sienten una mayor curiosidad y afecto por los bebés.

No te olvides de que los celos son algo normal, que incluso pueden favorecer la madurez y afectividad de tu hijo. Es una etapa que dura un par de meses y que pasan todos los niños. Haz equipo con él, involucra a toda la familia en el cuidado del bebé y verás qué bien se integran de nuevo todas las piezas del puzzle.

 

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