Después de llevar todo el invierno ocultos, nuestros pies necesitan una pequeña puesta a punto para poder lucir perfectos con nuestras sandalias favoritas.
Además, en verano sufren especialmente por el calor y las rozaduras, así que es necesario mimarlos y cuidarlos. Son una parte importante de nuestro cuerpo, y muchas veces son los grandes olvidados. Te contamos cómo presumir de pies bonitos.
La pedicura:
Es el cuidado fundamental para nuestros pies. Háztelo como mínimo una vez al mes.
- Introduce tus pies en agua templada a la que habrás añadido un poco de jabón líquido o aceite de limón. Permanece así durante 15 minutos, y después sécate los pies con cuidado.
- Aplícate una crema exfoliante para pies (su acción es más fuerte que las exfoliantes para cuerpo). Si tienes durezas, límalas con cuidado con una piedra pómez.
- Aplícate una hidratante . Si hace mucho calor o si tienes tendencia a sudar en exceso, utiliza una crema refrescante para pies de menta o de limón. No te olvides de la planta y los talones.
- Cortate las uñas en línea recta y en cuadrado. No cortes demasiado los extremos, ya que al crecer pueden clavarse en la piel del dedo, que es muy delicada. Si necesitas usar una lima, que sea de cartón, las de metal son demasiado duras.
- Retira las cutículas hacia atrás con un palito de naranjo pero no las cortes, o crecerán más.
- Si vas a pintarte las uñas, no te olvides de aplicar una capa de esmalte incoloro antes del definitivo. Así será más fácil retirarlo al cabo de unos días y no amarilleará la uña.
Otros cuidados:

Si tienes tendencia a que se te hinchen los pies por el calor, es importante que todas las noches te des un masaje de abajo a arriba y con movimientos circulares con un gel para piernas cansadas. Intenta poner los pies en alto durante la noche colocando una almohada bajo el colchón, al día siguiente estarás como nueva. Para evitar una sudoración excesiva, tan incómoda en verano, utiliza un desodorante especial para pies, e introdúcelos en un recipiente con agua tibia con sal. Después, mételos en un recipiente con agua fresca, y repite un par de veces la operación.

Si tienes la piel muy seca, una vez a la semana aplícales un masaje con una hidratante o con aceite de oliva y duerme toda la noche con calcetines sin retirar el producto.
Cuando tomes el sol, no te olvides de ponerte el bronceador también en toda la superficie del pie, plantas incluidas. Muchas veces se queman porque nos olvidamos de que los pies están tan expuestos como el resto de nuestro cuerpo.
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