Corrupción complica lucha contra los narcotraficantes

 

 

El gobierno del presidente Felipe Calderón lanzó su campaña en diciembre de 2006. A partir de ese momento, más de 9 mil personas han muerto en actos de violencia relacionados con una batalla entre carteles de la droga por el control de las rutas de contrabando hacia Estados Unidos.  

 

March 31, 2009

MEXICO

 

 

 

Tras recibir datos de un informante, 30 soldados enmascarados derriban la puerta de una vivienda cuyas ventanas están selladas con madera y hallan a 55 inmigrantes aterrados, rehenes del cartel del Golfo.

En medio de gritos y el olor de orina y sudor, los soldados encuentran una habitación salpicada de manchas de sangre y un trozo de madera incrustado de clavos que los delincuentes usaban para golpear a los rehenes y exigirle dinero a sus familias: 3 mil dólares por cada uno.

Cinco de los presuntos secuestradores son colocados en un camión del ejército, entre ellos su supuesto líder, hijo de un agente de la Policía local.

Investigación

The Associated Press pasó cinco días con elementos de la octava división del Ejército mexicano en Tamaulipas, un estado fronterizo con Texas, para atestiguar la lucha que libra con los carteles del narcotráfico. Tamaulipas es uno de los puntos álgidos de la delincuencia organizada y ahora es patrullado por fuerzas de seguridad. En total, hay unos 45 mil soldados mexicanos librando la guerra contra los narcotraficantes.

El gobierno del presidente Felipe Calderón lanzó su campaña en diciembre de 2006. A partir de ese momento, más de 9 mil personas han muerto en actos de violencia relacionados con una batalla entre carteles de la droga por el control de las rutas de contrabando hacia Estados Unidos.

Este asiento exclusivo de la AP en primera fila revela que la ofensiva del ejército es al mismo tiempo exitosa e imperfecta, complicada por la corrupción policial, la falta de adiestramiento de los efectivos de seguridad y la desconfianza de la población local.

Doble cara

La lucha se complica por la arraigada corrupción de la Policía local y estatal. Algunos policías trabajan simultáneamente como espías y asesinos a sueldo de los carteles de la droga.

"Aquí no se le puede hablar a la Policía porque los agentes están en contubernio con los narcotraficantes", dijo el capitán Huascar Santiago.

Muchos mexicanos consideran al ejército como el único brazo del Gobierno capaz de enfrentar a los poderosos carteles de la droga, y los soldados basan sus operaciones en denuncias anónimas como la llamada que llevó a las tropas a la casa donde eran mantenidos los inmigrantes.

El ejército hace su trabajo con varias limitaciones. La constitución de México le prohíbe hacer trabajo policiaco, como la redada en la casa en Reynosa, y los soldados sólo pueden hacer una detención cuando la persona está cometiendo un delito.

"Si vamos a actuar en esa área gris, al final prevalecen la honestidad y la transparencia con que se hacen las cosas", dijo el general Edgar Villegas, comandante de la octava zona militar. "Somos susceptibles de cometer errores y cuando se cometan vamos a asumir la responsabilidad que eso conlleve".

Operativo

En Reynosa, los soldados liberaron a nueve mujeres retenidas en una sala de estar, vestidas sólo con su ropa interior, así como a 46 hombres congregados en dos pequeños dormitorios, algunos hasta durante un mes, con escasa comida y agua. La sala de torturas tenía un colchón en el suelo y había en las paredes manchas de sangre y carteles de mujeres semidesnudas.

Los soldados esposaron al líder de la banda y cubrieron su cabeza. Luego lo llevaron a un baño y lo hicieron arrodillarse frente a una bañera, junto a un balde con agua. La puerta fue cerrada. El sospechoso emergió mojado y dispuesto a revelar las direcciones de otras dos viviendas usadas para el contrabando de inmigrantes, aunque la búsqueda no rindió resultados. "Son ustedes unos héroes. Dios se los va a pagar", señalaba un mensaje de texto en el teléfono celular del capitán Santiago. El mensaje era del hombre que había dado la información. En una época, los narcotraficantes tenían rienda libre en Tamaulipas, con costas en el Golfo de México. El área es la base de operaciones del cartel del Golfo.

Cuando Calderón asumió el cargo, envió al ejército a recuperar el control de zonas dominadas por los contrabandistas de drogas. AP

Criminalidad no cesa

Cinco personas fueron asesinadas en el mexicano estado de Chihuahua, uno de los estados más violentos de México, informaron ayer autoridades mexicanas.

El primer caso reportado es el de una mujer de 23 años, cuyo cuerpo fue encontrado con un balazo en la cabeza en su casa en Ciudad Juárez, informó la Subprocuraduría de Justicia Estatal de la Zona Norte.

En otro barrio de la misma localidad, de 1.3 millones de habitantes, fue hallado el cadáver baleado de un hombre de 36 años.

En el norte de Chihuahua, capital que lleva el mismo nombre del estado, se encontró el cadáver de un sujeto de "25 años de edad con varios balazos en el cuerpo y la cabeza", añadió la oficina de la Fiscalía Federal.

Chihuahua es uno de los escenarios de una guerra entre narcotraficantes que se disputan las principales plazas del país.

 

The Associated Press

 

 

 

 

 

 

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