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January 26, 2008
Los dos primeros años de gobierno de Evo Morales en Bolivia, en medio de altibajos

Una desaceleración económica considerable, una inflación de dos dígitos (12%), un plan de desarrollo que no arranca y una producción deficitaria de gas no hablan bien de la gestión del gobierno.
Ha sido un tiempo de creciente polarización política que se ha traducido en el armado de dos visiones de país que por ahora no están dedicadas a encontrar puntos en común y perciben que hay margen para tensar aún más las cuerdas de la sociedad boliviana.
Las visiones, promovidas desde el Gobierno con sede en La Paz, y desde Santa Cruz, plaza fuerte de la oposición, escalaron tensiones a lo largo del 2007, con múltiples manifestaciones de descalificación y momentos de extrema presión detrás de los cuales se mimetizó una toma de posiciones que anticipa mayores tensiones políticas para este 2008, que estará salpicado de consultas populares para definir temas como la nueva Constitución del país; la vigencia de los estatutos de autonomías departamentales y la posibilidad de revocar los mandatos del presidente y de los prefectos (gobernadores), hoy cabezas visibles de la oposición regional.
El oficialismo redactó y aprobó una Carta Magna sin la presencia de la oposición, lo que ha generado amplio rechazo de estos sectores, comenta la analista María Teresa Zegada, para quien, "en esa medida, no es un pacto social".
Paralelamente, no hay buenas señales en el plano económico. Hay una desaceleración económica (3,8 contra 4,6 en el 2006); una inflación de dos dígitos (12 por ciento contra 4,95 en el 2006); un plan de desarrollo que no arranca y una producción deficitaria de gas no hablan bien de la gestión del Gobierno.
"Bolivia nunca será la misma", dijo esta semana el mandatario, al presentar su informe de gestión (que el lunes cumplió dos años) un día antes de hacer un cambio ministerial que remozó el área económica, pero que fue criticado como "poco profundo" por los sectores empresariales de Santa Cruz.
El país ha cambiado en varios sentidos. Los partidos políticos que dominaron la escena en los 20 años previos casi han desaparecido. La oposición es hoy regional y está lejos de articular un proyecto nacional. Pero el cambio más profundo radica en que la llegada de Morales al Gobierno ha afianzado un nuevo sentido común de la política al llevar al poder a sectores que antes no tenían representación.
"Los bolivianos estamos acostumbrados a mentirnos, a ser políticamente correctos y no abordar la naturaleza cruda de los conflictos", reflexiona la politóloga Elena Argirakis, para quien este cambio ha afianzado el "empate catastrófico" de las fuerzas políticas del país. "Ese en el que ninguna es capaz de imponerse y la pugna consiguiente solo lleva a un desgaste generalizado que impide otros avances", explica.
Por eso, Argirakis ve para el 2008 una reedición de las batallas políticas del 2007.
Fuente: Diario El Tiempo
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