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Febrero 25, 2007

Oscar 2007: todo listo para la mayor gala internacional

 

Con un número récord de nominaciones latinas, llegó la hora de la verdad para la 79º entrega de premios a lo mejor de Hollywood. El mexicano Guillermo del Toro tiene seis nominaciones por El laberinto del fauno. El músico argentino Gustavo Santaolalla compite en Mejor banda sonora por su trabajo en Babel. Gran despliegue para la transmisión televisiva de la fiesta. Más de cuatro mil personas controlan todos los detalles. Contrataron hasta a “rellenadores” de butacas vacías

Se dice que el siglo XXI es el del multiculturalismo y la diversidad. A tono con esa premisa, la 79ª edición de los Oscar cuenta con un aluvión de candidatos extranjeros, un condimento para que, una vez más, sea la gala televisada más vista del planeta.
“Alguien me recordó que este año los Oscar tienen una gran diversidad y que no olvidara que tenemos

una audiencia internacional. Lo sé, cómo olvidar eso”, reconoció Laura Ziskin, productora de la gala.

Como para no dar lugar a dudas, el director Lewis J. Horvitz, dejó en claro que “se les proporcionarán a los presentadores transcripciones fonéticas de los nombres de todos los nominados. Haremos absolutamente todos los esfuerzos a nuestro alcance para que los nombres de todo el mundo se pronuncien correctamente, sean del país del que sean”.
Y las previsiones no suenan exageradas: con nombre hispano serán 19 los aspirantes, con dos cortos españoles y tres largos dirigidos por mexicanos -Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón-, se conjuraron para batir todos los récords latinos. Sin olvidar, claro, al argentino Gustavo Santaolalla que competirá en la categoría de banda sonora (ver aparte).

A ellos se suman actores, directores y técnicos británicos, australianos, japoneses, húngaros y franceses, entre otras nacionalidades, aparte del aire danés, alemán, argelino y canadiense en la categoría de película en lengua extranjera, donde también compite la hispano-mexicana El laberinto del fauno, de Del Toro.

El ojo de la gala

Están previstas cuatro horas de transmisión televisiva que comenzará a las 17, hora de Los Angeles (a las 22 en la Argentina, por la señal de Cable TNT). Uno de los mayores desafíos es mantener la atención de los televidentes y para ello se anuncia una “novedad”, que auxiliará los malabares que deberán hacer la maestra de ceremonias, Ellen De Generes, y los presentadores.

Se trata de la Cámara de agradecimientos, situada detrás del escenario para que los ganadores, Oscar en mano, se extiendan tanto como quieran en sus discursos de gratitud y los citados en ellos puedan verlo por internet, en vez de en directo sobre el escenario, lo que haría eterna la ceremonia.

Y como para que quede en claro, la Academia de Hollywood regaló a los 177 nominados una grabadora en miniatura que dura 45 segundos, tiempo aconsejado para el discurso, a fin de que fuesen ensayando.

De camino al teatro Kodak, donde se realiza la entrega, los invitados desfilarán por la famosa alfombra roja, cuyos 152 metros y medio de recorrido peinarán catorce cámaras de alta definición. Otras 350 personas se encargarán de coordinar y manejar veinte cámaras centradas en el escenario y los 3.300 asientos del teatro.
A fin de evitar que se vea una butaca vacía si un invitado abandona la sala, este año, por vez primera, un musicalizador amenizará la espera en las pausas publicitarias, y para suplir a los que aún así salgan, habrá 250 personas empleadas como “rellena asientos”.
La espectacularidad se completa con el despliegue mundial de corresponsales que se anuncia holgadamente mayor a las 1.896 credenciales de prensa para 277 medios que se contablizaron el año pasado.

Una gran apuesta para un objetivo que se presenta como ambicioso: mantener a la audiencia pegada frente al televisor durante toda la ceremonia, algo que en los últimos años decayó sensiblemente.

La entrega anterior tuvo una audiencia de 76,6 millones de personas en EEUU. Ese número “preocupa” y pretende ser superado este año. Para ello, la carta fuerte a la que apuestan Ziskin y Horvitz, el dúo a cargo de la producción, será el suspenso que genera la falta de “un ganador cantado” en Mejor Película.

Los premios previos, que usualmente ayudan a predecir el Oscar, se los repatieron las cinco nominadas, por lo que compiten con posibilidades reales de ganar la estatuilla. The Queen, de Stephen Frears; Letter from Iwo Jima, de Clint Eastwood; Babel, de Alejandro González Iñárritu; The Departed, de Martin Scorsese, y Little Miss Sunshine, de Jonathan Dayton y Valerie Faris;

La política mete la cola

Si bien el clima se presenta más “tranquilo”, a diferencia de ediciones anteriores, en las que los atentados del 11-S y las invasiones de EEUU a Afganistán e Irak eran cita obligada en los discursos de los ganadores de la estatuilla, la política doméstica se hace un lugar en esta 79ª edición de los Oscar.
Es que An Inconvenient Truth (Una verdad inconveniente) figura como favorito en la categoría documentales, hay quienes dicen que en caso de ganar impulsaría la postulación a la candidatura presidencial por el Partido Demócrata de su creador, el ex vicepresidente Al Gore.

De ser premiado el documental que advierte sobre el calentamiento global, el director Davis Guggenheim aceptará la estatuilla dorada y Gore se le unirá en el escenario, al menos así lo publicaron los medios artísticos y liberales de la costa oeste del país y de Washington.

Se acaban las especulaciones en la edición más internacional de los Oscar.

diariohoy.net/

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