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A TI TE HABLO MUJER
ERES MAMÁ
113 radio corresponsal Dora Forletti de Argentina

Eres mamá, ese ser que Dios destinó para que lleve en su vientre el fruto dulce y tierno del amor.
El dolor, el éxtasis, la alegría, la emoción…ponen en tus brazos a esa perfecta y admirable existencia: tu hijo. Eres un universo de amor sin tiempo ni medidas, has vivido la más grande aventura de tu vida, la más preciosa, la más noble. Risas y llantos, sorpresas y preocupaciones te acompañarán desde ese sublime momento del nacimiento, junto a la bendición de ser madre.
Serás mamá para siempre, acompañando cada momento de la vida de ese nuevo ser que se te ha encomendado, guiarás todos sus aprendizajes, cuando crezca lo suficiente y emprenda el vuelo en busca de su destino y aún después ¡hasta el último latido de tu corazón!
Eres mamá, la que se levanta al amanecer e inunda la casa con el confortable olorcito a café y a tostadas crocantes. La que cocina delicias, prepara la ropa, ordena la casa, la que tiene la varita mágica para colocar cada cosa en su justo lugar. La que cuenta cuentos, aprende difíciles ecuaciones para ayudar al hijo mayor, coloca moños rojos de mariposa adornando el terso cabello de la hija, arregla el pantalón que el más pequeño destrozó jugando al fútbol con los vecinitos. La que reparte medicinas o se pasa la noche en vela sentada en la cama del hijo que tiene fiebre y reclama su presencia.
A veces te cansan con sus pedidos, con sus exigencias, no ven tu fatiga porque son pequeños o jóvenes y sus ojos aún deslumbrados de luz no bajan hasta los tuyos, agotados, pero felices por ese amoroso trajín.
Eres mamá, la que recoge sus lágrimas cuando algo lastima sus cuerpos o su corazón, la que con sus nanas y caricias entibia el alma durante todos los días y las noches. Calmas el dolor, la tristeza, los miedos, las angustias, el desaliento… Eres como una fuente inagotable que quizás puedas pasar desapercibida, pero que si faltas, te buscarán incansablemente porque te necesitan, te admiran, te aman… y comprenden la importancia que tienes en sus vidas. Sonríe orgullosa, aunque muchas veces tu corazón llore en silencio, porque eres ese pan de vida que haces que tus hijos crezcan sanos, fuertes, felices…
Ser madre no es sólo dar vida: es enriquecerla, dar seguridad, virtudes, sabiduría, amor a raudales…Es saber que algún día te sentirás
inmensamente dichosa por lo que has logrado en ese ser indefenso que un día Dios puso en tu regazo para siempre.
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