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A TI TE HABLO MUJER
Marzo 22, 2007

¡ASÍ COMO LAS FLORES!

 

Por nuestra corresponsal Dora Forletti de Argentina.

 

No sólo se habla con palabras, amiga.
Las flores nos hablan sin palabras…
Ellas lo hacen a través de su sencillez, de su luminosidad, de su armónica belleza, de la perfección y el orden
misterioso de sus pétalos, de su colorido puro y espontáneo, del aroma  suave y persistente que se esparce
dadivoso a su alrededor…Ellas silenciosamente saben dar sin retaceos ni medidas, sin regateos ni exigencias,
con la generosidad que brota de su bonita imagen . También saben recibir con la sabia humildad de los grandes…
Así las flores reciben luz, calor, agua, frescura, admiración, cariño… Dan belleza, aroma, fulgor, colorido,
alegría, armonía, amor.
¡Toda su vida es un constante dar y recibir! Por eso son como una imagen dulce de amor, es algo bueno
de observar, importante de imitar. Aunque no resulta sencillo y requiere de nuestra voluntad, de muchos
sacrificios, de algún sufrimiento, especialmente cuando sentimos que alguien a quien mucho amamos, no nos
valora como esperamos.  Así como el  agua para  las flores, el cariño significa para nosotros el motor que
hace que el palpitar de nuestro corazón no cese de latir, lo que nos llevaría a sucumbir en la angustia, morir
un poquito cada día o vivir sin esperanzas, sin ánimo.  Sólo sobrevivir…

Nosotros, las mujeres, seres de la creación, exponentes de la más alta expresión de vida, con esa naturaleza
“casi divina” que Dios nos otorgó para dar esa vida, un poco siguiendo su obra creadora, poblando y protegiendo
con el cariño más tierno a los seres que concebimos y que nacieron de nuestras entrañas. 
A veces pasamos junto a las flores sin recibir este mensaje de sacrificio y amor hacia los demás. Es necesario
guardar celosamente los sufrimientos y tristezas, esconder las lágrimas y mostrar sólo la belleza de una sonrisa
milagrosa como un sol de primavera.
Mucha gente vive preocupada por lo que ambiciona, inmersa en vanidades insustanciales, llenas de engreimiento
y soberbia .El materialismo que nos rodea, los atrapa,  buscando siempre tener más y más cosas, interesándose
por el color de moda, los cosméticos de última generación, el artefacto más sofisticado, el último modelo de auto
del mercado.
Importa más el tener que el ser, he aquí donde está lo esencial: “Es mejor ser, que tener”.

 Es importante aprender el lenguaje de las flores, que nos muestran sin palabras, que la vida es un intercambio
de cosas valiosas que no tienen precio, un dar y recibir sin egoísmos, sin orgullo, sin actitudes mezquinas…
¡Sólo los presimudos creen que no necesitan de nadie! ¡ Sólo los ruines creen que el mundo es de ellos!
Nosotras, mujeres repletas de amor para dar, sensibles a todo lo que ocurre a nuestro alrededor, por naturaleza
hacedora de cariños enormes, de amores sin medidas ni fronteras, sabemos que el pan de cada día necesita de
muchas manos que trabajan y se esfuerzan para que llegue a nuestra mesa. Que no todo tiene precio en la vida…
hay cosas muy importantes que no pueden comprarse con dinero…
No dejemos que el consumismo nos ciegue y sólo veamos precios!!!!!
“Te doy si me das o si me pagas”…
¿A la bondad, también le pondremos precio?
¿Una devolución de bondad, por otra que regalamos?
La vida, sin embargo nos enseña que el que da porque le hace bien y no quiere nada a cambio, jamás se desilusiona,
porque nunca espera recompensa. Porque da en silencio, como las flores, y no hace alarde de ello.
Tampoco es fácil recibir con humildad, con sencillez, porque no nos bastamos solos, necesitamos de los otros, así
como las flores necesitan de la lluvia, del sol, del aire…

Mujer…tú que eres quien guía el núcleo básico de la sociedad, que eres el faro que alumbra a tu familia, a tus hijos…
recuerda el mensaje de las flores, para cumplir tú con esta premisa y enseñar a los tuyos a dar y recibir, a aceptar que necesitamos de los demás y que otros necesitan de nosotros. Unas veces será algo material, otras un poco de comprensión, de amor, de conocimientos, de esperanza, de amistad…La mano tendida para quien lo necesite nos hará más felices
sabiendo que cumplimos la misión que Dios nos encomendó en la tierra.
Mujer: da y recibe con la misma serenidad y el mismo amor.
¡Así como las flores!

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