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A TI TE HABLO MUJER

MADRES DEL CORAZÓN

 

Por nuestra corresponsal Dora Forletti de Argentina.
Enero 14, 2007

 

    Hay mujeres que son doblemente madres, porque aman y acompañan el crecimiento de  niños que no nacieron de sus entrañas, pero que les brindan cuidados, atención, ternuras, además de su cariño sin límites ni medidas, tan generosamente como lo hacen las madres biológicas.

   Desde el primer instante de la concepción toda mamá  sueña con ese hijo que cambiará su vida, que la hará dichosa. Imagina su s ojitos, sus cabellos, los gestos, busca un nombre y ya lo usa para mencionarlo.
La mamá del corazón desde el momento que se anota en lista de espera para adoptar un bebé, se siente igualmente feliz, imaginando las mismas cosas que cualquier mamá que con ansias desea el momento de tener a su hijo  entre los brazos, acunarlo, besarlo, bañarlo… elegir sus ropitas tan pequeñas y bellas, que emocionan.

   Las mamás del corazón no desean nada más, no quieren saber nada de nada, sólo amarlo con todo su corazón a ese bebé que Dios puso en su camino.

No desean ni siquiera profetizar si será bueno o malo, sólo el amor las mueve por dentro hasta las últimas fibras de su ser, sin mirar detalles, compartiendo su vida y su tiempo con ese ser pequeñito e indefenso que vivirá por sus cuidados y sus desvelos.

No le dieron un vientre durante nueve meses de gestación, pero le dan su alma por entero y la certeza de una vida de cariño infinito hasta el fin de sus días.
No le dieron un seno para amamantarlo, pero si, unas manos que llenas de emoción prepararon sus mamaderas con la dulzura de un ángel guardián.
No le dieron una estadía en la maternidad, con flores y obsequios, pero le dieron un hogar para siempre, las noches de vigilia, sus preocupaciones por su salud, por su aprendizaje, por encaminarlos por la senda del bien , la verdad y el amor.

   En lugar de salir de ellas, entraron para incrustarse en su corazón, que lleno del dolor

por esa vida ínfima a la deriva, sufrieron en carne propia esa orfandad y le ofrecieron la calidez de sus brazos, sus llantos y sus risas, sus triunfos y sus derrotas, sus esperanzas

y sus desilusiones, y un lugar preferencial en esa familia que sin su hermosa presencia, sería incompleta, gris, sin algarabía, sin sueños de perdurar en los seres que los sucederán.. Ellos, sus hijos,  llevarán sus enseñanzas y el recuerdo de ese cariño puro, incondicional, bueno...que a lo largo de toda la vida le brindarán con entereza, sabiduría y la magia misteriosa de ser mamás.

Hoy ese bebé es de ellas porque se lo ganaron con la certeza de ¡UN AMOR PARA TODA LA VIDA!.



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