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A TI TE HABLO MUJER
9-11-06
Tú también lo necesitas

Por Dora Forletti, corresponsal de Argentina.
Mujer: durante mucho tiempo has creído que hacías lo mejor, por eso callaste, soportaste y te doliste, guardando en ese cofrecito con mil llaves que tiene el corazón, toda esa tristeza. Sé que también cometes errores, pero porque un día te dijeron que eras quejosa, otro que todo te molestaba, quizás alguna vez, que nada te conformaba. Entonces te hiciste chiquita y fuiste de a poquito aceptando esos sacrificios, pequeños si, sin embargo causantes de grandes dolores que conformaron una montaña imposible de sobrellevar.
Los otros no saben lo que sientes: padres, esposo, hijos y hasta algún amigo muy cercano, porque siempre callas y recoges migajas, porque no imaginan siquiera lo que pasa muy dentro de ti y siguen su camino, cumplen con sus tareas, mientras tú te desvives por ellos, tienes sus cosas siempre listas, preparas con amor esos postres que tanto les agradan, los esperas con una amplia sonrisa.
Ellos no comprenden tu penar y creen que eres feliz así con tus silencios dulces e impenetrables; con esa melancolía que tantas veces hace que te margines del placer y la alegría, de los momentos de ocio, de la cuota de comodidad que todos necesitamos para vivir mejor la vida; con los sacrificios que seguro nadie nota; con la soledad que te invade cuando cada uno parte hacia lo que le gusta y les depara momentos de esparcimiento, trabajos o satisfacciones fortuitas…con esas lágrimas que asoman a tus ojos, aún bellos y llenos de ilusiones.
No los culpes, es difícil ponerse en ese lugar que ocupas, ellos no pueden adivinar tus penas. Cambia tú de a pasitos cortos y lentos, pero seguros.
Busca tu lugar, pide, extiende tu mano y tu corazón para encontrar tu día soleado al aire libre, la gota de agua que necesitas para calmar tu sed de vida, ese momento sin
obligaciones gozando de lo que te hace feliz, plena…ese minuto de ensueño para observar el fulgor de la luna y sus destellos, la noche tachonada de estrellas que te cobija, el murmullos de los árboles que se besan con la brisa… Esa salida con tus amigas, siempre postergada y tan ansiada, tan divertida, repleta de historias y risas.
Como todos necesitas de esas cosas simples que nos regalan los días. Tal vez empiecen entonces a descubrirte y a valorarte, a acariciarte con la mirada y las manos suaves de amor cuando comprendan que eres un ser que necesita cosas para triunfar, para ser más dichosa y vivir instancias más gratas, repletas de las alegrías que juntos encontrarán en todos los momentos que Dios les regala en este transitar hacia la eternidad.
¡No lo olvides, amiga!
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