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Por el Hno. Pablo
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Helena y su esposo Manuel comenzaron felices su luna de miel. Se fueron a la costa de su país, Portugal. Para Helena, todo era el cumplimiento de una ilusión, la feliz conclusión de todo lo que deseaba. En medio de tal felicidad, Helena y Manuel entraron al mar a bucear.
ROBOTS CIENTÍFICOS Y DOLOR HUMANO Es una máquina estupenda, orgullo de la tecnología moderna. Recibe órdenes dadas por la voz humana, conoce nada menos que quinientas cincuenta palabras y es capaz de realizar el noventa por ciento de las tareas que se le mandan hacer.TREINTA Y TRES AÑOS EN SOMBRAS Cuando tenía seis años de edad, desapareció del pueblo. Nadie volvió a verlo. Y el poblado no era grande. Tenía apenas doce casas y unas cuarenta personas. Todos se conocían de nombre. Conocían los parientes de cada uno. Conocían su vida, sus costumbres, su risa, sus lágrimas. Era una simple manzana, una manzana roja, dulce, de piel aterciopelada, como todas las deliciosas manzanas que se producen en la provincia de Río Negro. Así que la pequeña Yesica Isabel Vilte, de Salta, Argentina, se la comió. Los síntomas eran claros e inequívocos, y los médicos no se hicieron ilusiones.El cuerpo de Donna Ashlock, de diecisiete años, empezaba a rechazar el corazón de Félix Garza, de quince, implantado en ella tres años antes. Oskar y Janet Sinclair, feliz pareja de recién casados, se despidieron de los invitados y partieron para el aeropuerto. Su luna de miel había de ser en Alaska, el estado de intensos cielos azules, de aguas heladas y de nieves perpetuas.Había sido un hermoso paseo, un paseo de enamorados, en aquella radiante mañana de primavera. María Victoria y Francisco Rodríguez, de Madrid, España, habían conversado sobre los temas de todos los enamorados: cosas del corazón. Y fatigados de la caminata, se sentaron debajo de una encina. Durante meses había estudiado, con mucho esmero, los cursos del último año de secundaria. No era sólo por interés en los estudios, sino porque su padre le había prometido un regalo especial de graduación. Era un regalo que sólo podría hacer un padre pudiente: un automóvil. No era un automóvil cualquiera: era un automóvil deportivo, de esos que enloquecen a los jóvenes y atolondran a las muchachas. Dic 2, 2008 -¿EL CASTIGO DE DIOS? El ejército araucano, consciente del abandono español de la bella ciudad chilena de Concepción, la saqueó a tal grado que no quedó nada español en pie y, como si eso no bastara, le prendió fuego. Las huestes del jefe Lautaro se dieron el gusto, según los versos de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga en su genial obra La araucana, «de ver cómo la llama se extendía y la triste ciudad se consumía», la ciudad más rica en oro de todo Arauco. MIENTRAS NAVEGAMOS HACIA LAS COSTAS DEL CIELO Kirk Lynn, joven tenor de excelente calidad de voz, paseó la mirada por el auditorio. Habría, calculó, unas 470 personas. El cantante ejecutaba su música en una iglesia en Pittsburgh, Pennsylvania. Ese día cantó el himno cristiano: «Mientras navegamos hacia las costas del cielo».. Un blanco manto se extendía por todos lados. Era la primera nevada otoñal en Noruega, y la nación entera estaba cubierta del blanco armiño. Tres niños jugaban en la nieve: la pequeña Silje Redegaard, de cinco años de edad, y dos amiguitos de ella, uno de cinco años y otro de seis. |
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