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Como sacado de una guerra.

Comunidad Montesol II en San Juan-Puerto Rico

Leonardo Aldridge PRIMERA HORA

Hace apenas un año, los apartamentos de Montesol, con piscina y glorieta comunitaria y vecinos buena gente, parecían el lugar idóneo para que los nuevos ingresados a la clase media formaran sus familias y vivieran sus vidas en el suburbio.

Isaac Serrano, quien no ha recuperado un centavo de la inversión en Montesol II, condenó el que Norma Burgos concediera los permisos "sabiendo que había una quebrada". ( Juan Luis Martínez Pérez / PRIMERA HORA)

Muchos compradores en el nuevo complejo eran jóvenes matrimonios que hicieron malabares para pagar el pronto y los gastos de cierre que les permitirían vivir en apartamentos tipo walk-ups de $150,000 a $180,000, en San Juan.

Pero hoy, el edificio Montesol II -cuya consulta de ubicación aprobó Norma Burgos en 1994 como presidenta de la Junta de Planificación- parece sacado de una guerra: los 20 apartamentos están desalojados, las grietas invaden por todos lados, planchas de zinc tapan rotos, el matorral en los primeros pisos lo consume todo, cintas que advierten "peligro" rodean la estructura y sólo queda uno que otro ex residente sacando enseres a toda prisa.

"Lo más triste de todo esto es que eran matrimonios jóvenes con hijos. No les han cancelado las hipotecas y no se pueden mudar a un nuevo sitio porque no les aprueban otra hipoteca", dijo Manuel Freiría, presidente de la Junta de Directores del Condominio Montesol.

Las 20 familias fueron desalojadas hace exactamente un año por Carlos Contreras, el principal funcionario de la compañía desarrolladora Empresas Contreras y quien explicó en ese momento que no se podía garantizar la seguridad estructural del edificio, que se inclina hacia al frente por vicios de construcción.

Un año después del desalojo forzoso, las familias han brincado de casa en casa y los jóvenes que recién empezaban sus vidas independientes han vuelto a sus padres -todo esto con el agravante de que muchos tienen que continuar pagando sus hipotecas por apartamentos inhabitables.

"Desde el desalojo, he vivido en varios lugares. He tenido que mudarme cuatro veces", dijo Paulette Soto, quien invirtió cerca de $20,000 en gastos de cierre y muebles, de los cuales no ha recuperado "ni un centavo".

La poca esperanza de los residentes de que tal vez podrán volver en algún momento a sus apartamentos comienza a desaparecer en medio de insistentes y lógicas versiones de que el edificio Montesol II -uno de los cuatro en el complejo- será demolido.

"Esto lo van a tener que demoler porque esto no tiene arreglo", lamentó José Luis Velasco, cuyo hijo de 29 años, José Alberto, vivió en el lugar dos años y, tras ser desalojado y ver su poco capital comprometido, decidió irse del país.

Los residentes han pasado, poco a poco, del asombro y la incredulidad a la acción. Hay unas seis demandas entabladas contra Empresas Contreras -y Carlos Contreras en su carácter personal-- por actitud negligente, daños y perjuicios y producto defectuoso, indicó Nelson Córdova, abogado de los residentes de 11 unidades de Montesol II.
Ni ejecutivos de las Empresas Contreras, ni el abogado de Carlos Contreras, Carlo Agrelot, respondieron ayer llamadas de PRIMERA HORA.
En algunas demandas también figuran la Administración de Reglas y Permisos y la Junta de Planificación que presidió la hoy senadora penepé Burgos.

Cuando Radio Isla le cuestionó ayer a la senadora sobre el complejo de viviendas cuya consulta de ubicación aprobó, Burgos replicó: "¿Qué es eso?"

Aunque ella no se acuerda de Montesol, los residentes de Montesol se acuerdan de ella.

"Norma Burgos fue quien dio estos permisos sabiendo que aquí había una quebrada al lado. Norma Burgos era íntima amiga de Contreras, tenían un pitcher y catcher", denunció Isaac Serrano, de 79 años y quien pagó $165,000 en efectivo por su apartamento en Montesol II.
La familia Contreras le donó $5,000 a las campañas de Burgos de 1999 a 2002 y le prestó residencias para actividades de recaudación, de acuerdo con informes de la Comisión Estatal de Elecciones.

Al preguntársele si los Contreras le han repuesto el dinero, Serrano replicó: "Ni un solo centavo". Dijo que la empresa otorgó $4,000 por gastos de transportación por el desalojo, pero eso ha sido todo.
Freiría, por su parte, advirtió que otros complejos desarrollados por los Contreras están a la venta ahora mismo y que los compradores deben pensarlo dos veces.

Sostuvo que Quinta Real en Toa Baja, Acuatika en Loíza y Puerta de la Bahía en San Juan son obras de los Contreras.

 

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