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Enero 17 de 2007 Puerto Rico:
Penoso cuadro de septuagenaria al cuidado de hija discapacitada Margarita Viola, al frente, próxima a sus 74 años, narra las estrecheces que encara a diario al cuidado de su hija Evelyn, de 50, quien sufre distrofia muscular y retardación. PONCE - Margarita Viola Santiago es una anciana que está como para que la cuiden. Sin embargo, de sus cuidados depende enteramente su hija, Evelyn, de 50 años y paciente de retardación mental severa y distrofia muscular. Durante varios años al menos tuvo una ama de llaves que pagaba el Departamento de la Familia. Pero esa ayuda la perdió para todo efecto práctico. Reclamo de pago Una resolución del Departamento de la Familia, fechada el 31 de octubre pasado, establece: “La Hoja de Doña Margarita cumple 74 años el próximo mes. Es una anciana pequeña y delgada que no pesa ni 100 libras. En cambio, Evelyn pesa sobre 250 libras. Día y noche se la pasa en una cama de posiciones. Cuando habla lo que emite es un susurro en el que se enredan las palabras. Usa pañales desechables. En ese gasto nada más se van sobre $100 al mes. Evelyn, con todo y esto, sonríe mucho. Basta con mencionarle al cantante Danny Rivera. Para llevarla a las citas médicas, doña Evelyn llama al 9-1-1 y pide una ambulancia, según explicó. Su hija llega a la oficina del médico en camilla. Desde que no tiene ama de llaves, bañarla es un suplicio. A veces recibe ayuda de alguna vecina, pero eso es esporádico. Para comprar un litro de leche o alguna otra cosa que sea de urgencia, tiene que dejar sola a la hija y caminar. Pero más que enferma, doña Margarita está agotada. Es que no ha sido solamente Evelyn. Sus dos hijos le nacieron con graves incapacidades. El varón tenía perlesía cerebral. Murió en el 1998, a los 42 años. El esposo de doña Margarita murió en el 1996. Contó que él pasó los últimos años de su vida postrado en cama y también lo tuvo que cuidar. Ella es hoy una paciente con depresión severa que depende de medicamentos. Parte del costo de esas medicinas también lo paga ella con sus escasos ingresos. “Con la depresión se me ha ido hasta la mente”, comentó. “No tengo hambre, no puedo dormir”. Su hermano Rufino la ayuda en la medida en que puede. Él tiene 79 años, le falta un ojo y su esposa también está muy enferma. Con todo y eso, ha sido don Rufino quien ha representado a su hermana en el engorroso proceso ante el Departamento de la Familia. Un proceso que ni don Rufino ni doña Margarita pudieron explicar porque nunca lo han entendido. Durante la visita de El Nuevo Día, doña Margarita mostró muchos papeles. Cada vez que sacaba alguno nuevo se le caían al piso. Ella carece de abogado. Es que en primer lugar no hay dinero para eso y, segundo, no puede dejar sola a Evelyn en lo que hace alguna gestión de ese tipo. Mostró una resolución del Departamento de la Familia. Tiene fecha del 31 de octubre pasado. En su inciso 4, la resolución establece: “La Hoja de Cálculos reflejó que luego de las deducciones aplicables a los ingresos se determinó que tendría que aportar $712 al servicio para continuar con el servicio”. Ese inciso es la única justificación para pretender cobrarle por la ama de llaves. Doña Margarita recibe de Seguro Social $599 y Evelyn $407. Otros papeles son una resolución del Tribunal de Apelaciones. Le había llevado tres días antes. “Sí, lo leí, pero no entiendo ni papa”, aseguró. El Tribunal de Apelaciones explica que el 27 de noviembre pasado doña Margarita había presentado por derecho propio una solicitud para que revisaran la decisión de Familia de cobrarle por el ama de llaves. El escrito estaba acompañado de dos certificados médicos que atestiguan que ella padece de depresión y otras condiciones. Al final, y fundamentado en leyes, reglamentos y jurisprudencia, el Tribunal Apelativo se agarra de los defectos del escrito de doña Margarita para desestimar el caso. “En este caso, la sra. Virola no nos ha ofrecido una relación de hechos que nos coloque en situación de entender su reclamación. En su escrito se limitó a expresar que ‘me quieren quitar la ama de llaves’, sin ofrecer detalles adicionales. Tampoco acompañó con su escrito copia de alguna resolución que haya emitido la agencia administrativa concerniente en la que se disponga sobre el asunto. De igual forma, del expediente no puede determinar si ella ha solicitado revisión ante la propia agencia para así agotar el trámite administrativo”, relata el escrito del Tribunal. “El hecho de que las partes comparezcan por sí solo, no justifica el incumplimiento de estas reglas procesales... Desestimamos el recurso de revisión por falta de jurisdicción”. “Me siento sin ánimos de vivir... Llevo 50 años de martirio. ¡Ay Padre, ayúdame a seguir con esta cruz!”, dijo, en un momento de la entrevista, doña Margarita.
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