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Desde el centro de Cuba

  Febrero 17, 2007

BUENOS VIENTOS EN CUBA

 


 El auge del empleo de la energía eólica a nivel mundial y la instalación de grandes aerogeneradores incorporados al sistema de generación eléctrica es un objetivo a alcanzar a corto y mediano plazos por muchos países.
 Actualmente en el mundo hay instalados más de 50 000 MW eólicos y aumenta anualmente el número de instalaciones y su porcentaje de penetración en la generación eléctrica, a partir de grandes aerogeneradores integrados en parque eólicos.

La localización e instalación de grandes parques eólicos obedece a un estudio previo detallado de las características del régimen de vientos en los sitios, y de estudios de prefactibilidad para evaluar la rentabilidad de dicha instalación, dada por la cantidad de electricidad que podrá aportar a un sistema electro energético a largo plazo.

 Las características físico-geográficas son determinantes en la decisión de su ubicación, por cuanto del emplazamiento puntual de cada aerogenerador depende su eficiencia, y por tanto, la de todo el parque eólico.

Es requisito indispensable para el emplazamiento de un parque eólico la existencia de suficiente potencial del recurso, dado por un comportamiento favorable de su régimen de vientos que, como en todas partes, tiene períodos de altas y bajas.

En realidad, el empleo de la energía eólica está concebido acorde con los patrones de vientos reales diarios y estaciónales esperados; o sea, a un ya conocido comportamiento regional del régimen de vientos.
Históricamente, en Cuba el uso energético del viento se limitaba a la utilización de aerobombas para el abastecimiento de agua y otros propósitos muy puntuales.

 En Cuba el empleo del viento como un recurso energético para la generación eléctrica fue desestimado en un principio, por el criterio de que el recurso eólico era limitado o de una potencialidad prácticamente despreciable, criterio que atentó contra la toma de decisiones y el posible uso del viento para la generación eléctrica a diferentes escalas. El error, quedó en el olvido.

Afortunadamente hoy el viento de Cuba se utiliza para dar luz, energía, experiencia que se une a la de varios países del caribe. A grandes rasgos, el régimen de vientos en el archipiélago es el resultado de la ocurrencia de vientos a escala global dada su latitud geográfica. Los vientos  alisios, su condición de insularidad y de la influencia estacional de fenómenos meteorológicos a gran escala de carácter transitorio que imponen temporal y regionalmente sus patrones de viento característicos.

Se estima que el efecto de los vientos alisios en la región del Caribe produce en muchos lugares, que presentan una buena exposición al flujo dominante, velocidades promedio que oscilan entre 6 y 8 m/s a 10 m de altura.

En las condiciones de insularidad de Cuba y dada su forma alargada y estrecha, debía hacerse sensible la influencia termorregulador del mar atenuando los contrastes de temperatura entre las zonas costeras e interiores. Un papel importante en el régimen de vientos de una zona lo constituye el efecto local de las brisas.

La fuerte variabilidad térmica diurna característica de las islas tropicales, en contraste con las características térmicas del mar que las rodea (en islas con extensiones relativamente pequeñas se registran variaciones térmicas mayores que las predecibles), modifica en gran medida el flujo de vientos y es promotor del desarrollo de estos vientos locales que se superponen al régimen normal de vientos, reforzando o atenuando el régimen dominante de la zona dada.

Las brisas de la costa norte del territorio son más fuertes y de mayor penetración interior que las que se originan en el Sur, por cuanto en el primer caso son reforzadas en la misma dirección por los alisios del noreste; mientras que en el caso de la costa sur, las brisas de componente sureste actúan oponiéndose al flujo dominante sobre  la Isla.

 Hacia el centro-sur Cuba la convergencia de las brisas de ambas costas provocan la denominada zona de convergencia de las brisas o espinazo convectivo, perfectamente apreciable en fotografías satelitales por las formaciones nubosas sobre los territorios.
Otros aspectos que se deben destacar y que influyen en el régimen de vientos son las características de la plataforma insular, su profundidad con respecto a la región costera, existencia de corrientes marinas, turbidez y otras condiciones que influyen en la intensidad del intercambio de temperatura de las aguas que rodean el archipiélago, las que desempeñan un importante papel regional en el contraste de temperaturas con respecto a regiones interiores del territorio y, por tanto, en el desarrollo de un sistema local de brisas bien organizado.


Cuba presenta un amplio contraste de formas de relieve, dado por la presencia de llanuras y montañas donde regionalmente pueden conjugarse condiciones físico-geográficas favorables para lograr el efecto de un libre flujo o encauzamiento del viento, con el consiguiente incremento local en sus velocidades. Esto significa que las condiciones físico-geográficas locales y la selección de un buen emplazamiento son decisivo, por cuanto constituye el escenario que determina que el viento se atenúe o acelere localmente, con el consiguiente aumento o disminución de su potencialidad energética.
Formaciones que caracterizan el relieve (alturas y montañas) de acuerdo con su disposición al flujo del viento, pueden resultar un obstáculo y ejercer una influencia local al provocar que éste los contornee y producir un efecto canal, alterando por tanto su velocidad y dirección, e imprimiéndole turbulencia. Cuando las elevaciones se disponen perpendiculares al flujo de vientos dominantes producen el ascenso forzado de las masas de aire y su compresión, trayendo como resultado la aceleración del flujo y el incremento de su velocidad en la ladera de barlovento.

Una formación alineada paralela al viento dominante que ocasione la canalización del flujo puede favorecer igualmente su alineación y el incremento de las magnitudes, en vez de constituir un obstáculo. Otras formaciones del relieve (pasos, cañones, corredores, pasadizos, abras, etc.) provocan el efecto canal e incrementan notablemente la velocidad del viento. Una vez salvado el obstáculo, a determinada distancia el viento de nuevo se reorganiza. Casos favorables son el del flanco norte de las alturas Habana-Matanzas, Sierra de Cubitas, múltiples localidades en el Grupo Sagua-Baracoa, Sierra Maestra y terrazas de Maisí.

En regiones montañosas, por la heterogeneidad del relieve y la diversidad de paisajes, se presenta un complicado sistema de vientos locales originados por el desigual calentamiento de las laderas y los valles interiores, como consecuencia del desigual ángulo de exposición de las pendientes a los rayos solares, su orientación y el tipo de vegetación. En estas regiones se produce una circulación de vientos entre valles y montañas en un sentido durante el día, y se invierte durante la noche. Esto es apreciable en numerosos localidades de los sistemas montañosos de Cuba, tales como Sierra de Imías, Sierra Maestra y Macizo Sagua-Baracoa.

De la misma manera que las grandes cordilleras de montañas modifican el flujo del viento, las pequeñas elevaciones y las diferencias en las pendientes del terreno de una topografía irregular determinan la presencia de un denominado «terreno complejo». Las variaciones espaciales del régimen local de vientos en terrenos complejos, en pequeñas distancias pueden resultar ocasionalmente grandes.
La naturaleza de la superficie terrestre (superficies secas, acuáticas, rocas, etc.), determina las características térmicas de la superficie, al influir considerablemente en las transformaciones de la energía sobre ella, en función de su capacidad calorífica, y es responsable del posterior calentamiento del aire y del surgimiento de contrastes térmicos locales.

En localidades con cubierta vegetal (herbazales, bosques), la distribución de la temperatura y la humedad difieren de la que hay en la misma altitud sobre el suelo desnudo. Una cubierta vegetal absorbe mayor cantidad de radiación solar que una desprovista de ella, pero su potencialidad de absorción y emisión de energía calorífica es más pequeña que la del suelo. La diferencia de temperatura entre el bosque y el ambiente puede producir, por tanto, una circulación local de vientos, como la brisa y el terral, donde el bosque puede asumir las mismas características del agua debido a sus variaciones moderadas de temperatura.

La siembra de árboles o la tala de bosques, al alterar la densidad de la cobertura vegetal, traen consigo la modificación de las relaciones entre los elementos del clima local y por tanto del comportamiento local del viento.
Podemos preguntarnos: ¿Existen condiciones muy diferentes del régimen de vientos en Cuba con respecto a aquellos sitios de Europa donde existen instalados grandes parques eólicos, y de los que hay tantas referencias?

En Europa occidental se publicó un mapa eólico, como parte del Atlas eólico europeo, donde se clasifican diferentes regiones de acuerdo con las velocidades promedio de vientos dentro de determinadas magnitudes y asumiendo que no existe ningún obstáculo al viento, efectos aceleradores o variabilidad en la rugosidad del terreno que afecten localmente el viento. Si estos aspectos se consideraran, podría suceder que en una zona clasificada como buena se pudieran tener malos resultados con una mala selección de emplazamiento al obviarse aquellos aspectos, o que por el contrario, en una zona de viento pobre una buena selección de las condiciones del emplazamiento pudiera arrojar resultados favorables.
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Las magnitudes de viento (que se asumen a una altura de 50 m), que identifican la zonación cercana a la costa del Norte de Europa Occidental, segunda por sus magnitudes de viento en el mapa y que corresponde a la región en la que por su potencial energético hay montados miles de aerogeneradores, son prácticamente similares a los registros obtenidos durante dos años de observaciones continuas registradas a una altura de sólo 20 m en Cayo Sabinal, al Norte de la provincia de Camagüey.

Otros sitios prospectados y evaluaciones realizadas por métodos indirectos del potencial eólico, revelan que contamos regionalmente con sitios con un régimen local de vientos con magnitudes promedio muy promisorias, acorde con las normas internacionales, en las llanuras de la región costera al Norte de la región centro-oriental, así como en zonas montañosas de la región oriental, para el emplazamiento de parques eólicos de mediana y gran potencia. Buenos vientos energizan el entorno de Cuba.

 http://www.cubasolar.cu/biblioteca/energia/revista32.htm

113radionline.com

 

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