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20/01/2008

Terapia con Delfines

 

 

Laura Rojas
Satiago de Chile

 

Nadie duda de la inteligencia de los delfines. Estos mamíferos marinos son admirados por el ser humano no sólo por su belleza y capacidad de aprendizaje, sino por sus posibilidades dentro de terapias alternativas como la delfinoterapia. Considerados animales sagrados por muchas culturas, y en serio peligro de extinción por la acción de la pesca descontrolada, hoy en día constituyen una de las pocas posibilidades de mejora para muchas personas con serios problemas de salud, sobre todo enfermedades crónicas y de carácter psicológico.

Tipos de delfines y capacidad de comunicación


Los delfines son mamíferos y viven en aguas marinas y saladas. Aparte de las especies de río, entre las que destacan la del Amazonas, existen delfines en el océano Pacífico, Índico y en el Atlántico, además de otros mares, como el Mediterráneo. Existen más de treinta variedades de delfines marinos distribuidos por todo el mundo.

Una de las características que hace de estos animales seres excepcionales es su capacidad de comunicación. Son capaces de oír frecuencias imperceptibles para el ser humano y además a largas distancias. Poseen una especie de ‘sónar’ que les permite enviar imágenes sónicas a otros delfines, de modo que configuran una memoria externa que es capaz de avisar a sus compañeros de ciertas circunstancias básicas para la supervivencia, como la presencia de alimento o de amenazas.

Su sistema de comunicación es muy complejo y se sigue avanzando en el conocimiento de este curioso ‘sónar’. Se sabe que pueden obtener imágenes sonoras de elementos sólidos y de su estructura interna, lo que les permite establecer una sencilla composición de lugar a partir de los ecos que percibe. De hecho, algunos terapeutas aseguran que los delfines son capaces de detectar tumores en el ser humano gracias a su potente sistema auditivo.

Orígenes de la delfinoterapia

John Lilly, estudioso de la anatomía y sistema neurológico de estos mamíferos, fue uno de los precursores de este tipo de tratamientos basados en delfines. Lilly pronto se dio cuenta de la influencia que tenían sobre la psique humana, sobre todo en su parte más emocional, ya que suministran energía y optimismo de un modo natural.

La labor de Lilly y de otros investigadores que trabajaron con él consistió en intentar establecer una comunicación recíproca entre el ser humano y el delfín, basándose fundamentalmente en que estos animales eran capaces de comunicar imágenes a través de los sonidos que emiten. John Lilly, en definitiva, mostró al mundo que los delfines son seres inteligentes y que pueden 'conectar' psicológicamente con el ser humano.


Los delfines en procesos de aprendizaje

Los espectáculos con delfines son siempre impresionantes. No sólo por las proezas que son capaces de realizar, sino por la alegría que transmiten a los espectadores. La experiencia de nadar con un delfín es descrita por aquellos que la han vivido como una de las más gratificantes de su vida. Por eso, muchos médicos han decidido recurrir a estos animales para aliviar trastornos nerviosos, sobre todo en niños, con los que es más difícil tratar siendo adulto.

De hecho, se ha comprobado que los resultados son muy positivos con niños con síndrome de Down y autistas, ya que mejoran su capacidad para prestar atención, lo que redunda en una optimización de los procesos de enseñanza. Los monitores premian a los pequeños en las tareas de aprendizaje con la posibilidad de entrar en contacto con los delfines.

Los niños entran en el agua y los terapeutas les permiten nadar con los delfines, besarlos, acariciarlos, participar en juegos. Este refuerzo positivo es tan grande para el niño, que aumenta su atención y su capacidad de comunicación. Los delfines son capaces de dar mucho por muy poco, sobre todo porque tienen una sensibilidad e inteligencia inigualable en la naturaleza.

Australia es uno de los países más avanzados en terapias con delfines aplicadas a niños disminuidos psíquicos. Muchos centros australianos de salud trabajan con éxito gracias delfinoterapia, aunque se conocen también centros en México, Estados Unidos y Argentina, entre otros.


Algunas hipótesis

Aunque no está comprobado científicamente, algunos terapeutas consideran que los sonidos que emite un delfín entrenado son capaces, además, de estimular el sistema nervioso y el cerebro humano, un efecto que es mucho más representativo en menores de edad. Se trata de una hipótesis que día a día cobra fuerza en virtud de los buenos resultados que se obtienen en diversos centros de delfinoterapia repartidos por todo el mundo.

Pacientes infantiles tratados con delfines han mejorado su capacidad motora gracias a los ejercicios en el agua, además de incrementar su capacidad de comunicación, y ganar en independencia, serenidad y cooperación. Los médicos, a pesar de ello, insisten en que estos animales no son capaces de curar o erradicar enfermedades, sino que consiguen favorecer ciertas mejoras que permiten ciertos progresos y avances.


Otras aplicaciones y algunos métodos de tratamiento

Los delfines no sólo son capaces de ayudar a los niños. Muchos especialistas atribuyen a estos animales poderes terapéuticos también en los adultos, y efectos positivos en la mejora de enfermedades muy diversas, entre ellas la depresión, el autismo, la parálisis cerebral, problemas motores, auditivos y de visión, e incluso el cáncer.

Normalmente la forma de tratamiento más habitual es a través de los baños de contacto, mediante ejercicios, caricias y otras expresiones de cariño que el delfín y el paciente se profesan espontáneamente. Estos contactos permiten incrementar el optimismo, pacificar mente y espíritu, aumentar la seguridad y la confianza, así como desbloquear las fuentes de miedo.

Aunque es una terapia conocida y reconocida por muchos científicos, otros médicos y especialistas consideran que sus resultados son mucho más limitados de lo que se cree y que los delfines no tienen facultades milagrosas que puedan acabar con las enfermedades. Otro inconveniente es que muchas veces la mejora del paciente depende de cómo éste se entregue al contacto con estos animales, por no mencionar el alto coste económico de estas terapias.

Ante todo, debemos tener en cuenta que la delfinoterapia no es la panacea. Es un tratamiento más dentro de una serie de acciones para mejorar la vida de ciertos enfermos, pero siempre teniendo en cuenta que no estamos ante una medicina alternativa, sino complementaria a otra serie de recursos médicos que, en conjunto, es cuando producen buenos resultados.

 
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